Sorprendido estoy de lo poco que se sorprende la gente, parece que los españoles ya no nos asustamos ni escandalizamos por nada.

Cuando algunos clamaban en el desierto sobre las repercusiones de los recortes salvajes en el presupuesto del Ministerio de Agricultura, Alimentación  y Medio Ambiente, los que estaban callados entonces, ahora se sorprenden de como son especialmente graves los daños de las inundaciones del Ebro. Ahora el gobierno nos anuncia  que gastara no se cuanto en limpiarlo. A burro muerto la cebada al rabo.

Cuando la Comisión Nacional de la Competencia decide, (ya era hora) multar porque las industrias lácteas se ponían de acuerdo para bajar los precios, sorprende que sean los representantes del gobierno los que se manifiesten preocupados por las industrias  y no por la  presunta estafa a los miles de ganaderos, muchos de los cuales se han arruinado.

Sorprende que tras la sequia,  del último ejercicio, el veto ruso, el hundimiento de los precios en la campaña  de la patata, el vino y buena parte de la fruta dulce y de las hortalizas, algunos que dicen representar a los agricultores están en la risita y la componenda con el gobierno. Aun recuerdo cuando por la cuarta parte de motivos se llenaba Madrid de agricultores manifestándose, por ejemplo en tiempos de Carlos Romero, pero también mucho después.  Tener explicación tiene y no hay que estudiar en Salamanca para deducirla.

Incluso estoy cada vez más sorprendido de cómo nos comportamos los agricultores. Mientras la leche baja, cada vez mas gente está queriendo aumentar la producción ahora que quitaran las cuotas. Los cítricos bajan,  la uva y el vino hacen lo propio; sin embargo  se ha terminado la planta de viña en los viveros, por "el ansia" de poner viña, incluso parece que la Consejera de la Mancha se ofrece para facilitar la llegada de más planta, lo que indudablemente supondrá mayor caída de precios de la uva. Los grandes industriales se ríen a mandíbula batiente, están felices y ganando mucho dinero.

En algunos sub-sectores de la agricultura española,  vamos hacia una burbuja similar a la que hemos tenido en la construcción. Hay quienes se han metido en una dinámica parecida a la del tren de los hermanos Marx, en la película de los Hermanos Marx en el Oeste,  donde arrancaban las tablas de los vagones,  para que la locomotora no parase.  Groucho gritaba ! es la guerra!  ¡ traed madera, más maderaaaa..!

Había sin embargo una importante diferencia ,ellos en su loca carrera, sabían donde iban.

Buena semana a todos.

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