Afortunadamente siguen quedando algunos referentes en la sociedad, al margen de la gente sencilla y trabajadora, que en la mayoría de las sociedades suelen ser un ejemplo para el resto.

Esta semana el señor Goytisolo ha ido a recoger el premio Cervantes, vestido de normal y sin mucho boato ha hecho un discurso titulado “A la llana y sin rodeos”  bastante crítico respecto de nuestra sociedad,  en favor de la solución de los problemas de los débiles y recordando las contradicciones de la sociedad actual convulsa y gobernada por fondos financieros internacionales, bancos y grandes compañías y sus capataces.

Hoy los medios de comunicación nos acercan a  realidades que antiguamente eran muy lejanas al medio rural  ambientes -literarios en este caso- ajenos a las necesidades de las vacas o a la preocupación por lo tardío de la lluvia para los cereales en esta primavera.

Por eso,  hemos podido ver como el señor Goytisolo 
ha reivindicado el Miguel de Cervantes menos conocido, el más maltratado y olvidado,  el fracasado, el Cervantes de las penurias economías, el que fue encarcelado. Al mismo tiempo que nos recordaba que Don Quijote, estaría hoy del lado de los desahuciados, de los inmigrantes y del 20% de los niños desnutridos de la llamada Marca España. 

 Escuchándole  recordaba a otros como él, -que salvando las distancias- en su ancianidad  nos decía verdades como puños. Así recuerdo cómo nos instruía cada vez que hablaba,  el  Profesor José Luis San Pedro catedrático de estructura económica - entre otras muchas cosas- y que ya está tristemente desaparecido.

En mi opinión, en esta sociedad, seguimos necesitando de algunos referentes de calidad. No para que nos marquen el camino, tengo pánico a las salvas patrias,  pero para que al menos nos digan, con su sabiduría, experiencia y larga vida, donde no está el norte. Nos pongan sobre la mesa para el debate las grandes cuestiones de siempre, a la vez que nos recuerdan las contradicciones e injusticias de esta sociedad;  no sea que con el día a día se nos olviden.

Una de las peores cosas que nos ocurre en la sociedad actual  es que no tenemos verdaderos referentes, en la España rural tampoco. Ni referentes  intelectuales, ni económicos, ni sociales. Nuestras instituciones agrarias, buenas o malas tenían una  función, pero se desmoronan tristemente sin dar paso a otras nuevas y mejores.

La mayor parte de los restos que quedaban de nuestras Cajas Rurales han acabado desprestigiadas, en las fauces de los grandes bancos y  con el resto de cajas de ahorro. Las obras sociales que hacían en sus territorios, se han ido con ellas por el sumidero.

Las Cámaras Agrarias,  que en su día tuvieron importancia y que sobrevivían en algunos territorios como en Cataluña o Castilla, desaparecerán con la nueva ley de representatividad catalana,  o  en Castilla lo harán a fuerza de imponerles su gobierno la inanición económica y la falta de competencias que les den vida.

No es que yo, considere imprescindibles a algunas de estas instituciones- salvo la inestimable labor de la antigua extensión agraria-, ni tampoco que eche de menos el pasado. Pero a mi juicio este sector necesita una nueva hoja de ruta, unos objetivos compartidos,  una profunda  renovación y un nuevo rumbo,  necesita echar los cimientos de una obra nueva que yo no veo por ninguna parte que se esté iniciando.

El sector agrario y  el mundo rural en nuestro país, no acaban de conseguir que su papel sea suficientemente reconocido ni moral ni económicamente  por el conjunto de la sociedad actual.

La mayor parte de nuestros políticos, incluidos los consejeros de agricultura, creen que darle dimensión y contenido a la política agraria, es inventarse algunos chiringuitos propagandísticos para que se consuman productos de aquí o de allá. Mientras lo hacen gastan y gastan recursos en campañas que, a la vez, que les dejen a ellos personalmente muy bien situados y de paso y si es posible a su partido también. Para "redondea" su gestión, no paran de echar permanentemente la culpa de todo lo malo, a Madrid o a Bruselas.

Algunos, porque les conviene a ellos, quieren que sean las interprofesionales el referente económico y de concertación en el sector agrario para el futuro. El problema es que esas instituciones, lo que vienen demostrando  es que saben sacarles más perras, a los mas débiles y poco más. Aparte de que en la estructura de la cadena alimentaria actual querer que funcionen las cosas, sin concertar las políticas con la producción la distribución y los consumidores, es como pretender el agua seca y el fuego húmedo.

La mayor parte de los que se llaman a sí mismos nuestros representantes y que podrian servirnos de referentes mediaticos, intelectuales, morales ....más que otra cosa nos abochornan.

Me dirán con toda razón que no sólo criticando y flagelándonos con la descripción de  una triste la realidad se solucionan las cosas, ya lo sé;  pero si no reconocemos nuestros errores e identificamos las causas de nuestros problemas  ¿como los vamos a resolver?

A mí me ha tocado hacer la crítica y dar el aguijonazo. Ahora que estamos en periodos pre electorales aquellos que tengan muy claro qué se debe hacer y cómo hacerlo,  que nos lo propongan que lo mismo nos convencen.

Buena semana a todo

Alvaro Tapia

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