En Europa dos tercios de beneficiarios de ayudas son autónomos agrarios, mientras que en España lo es sólo un tercio

En el reciente informe publicado por la Unión Europea sobre los distintos modelos de aplicación de la Política Agraria Común PAC en los diferentes Estados Miembros se constata que, en base a la misma reglamentación, las decisiones adoptadas por cada autoridad nacional difieren, en algunos casos de manera sustancial, unas de otras. Ya en la PAC anterior a la vigente Reforma, dichas decisiones han conducido a que, en países como Francia, Holanda y Portugal, la práctica totalidad de sus perceptores sean autónomos agrarios –figura que más se aproxima a los verdaderos profesionales - y en otros como Holanda o Reino Unido, lo sean aproximadamente los dos tercios o más.

En el caso de España de los cerca de 900.000 perceptores de ayudas PAC en los últimos años, menos de 286.000, apenas un tercio, son autónomos agrarios. El resto son beneficiarios no profesionales del sector o figuras jurídicas que en muchos casos desdibujan el apoyo de la PAC al sector y que en otros países no tienen cabida. Por este hecho nuestro país triplica el número de perceptores respecto de a los de Francia o Alemania, donde dos tercios de los beneficiarios son autónomos agrarios.

Este hecho conduce a su vez a que el pago medio director por beneficiario en España haya estado en los 5.800 euros, mientras que en Alemania la cantidad cobrada por agricultor o ganaderos ronde los 16.000 y en Francia los 21.000 euros.

Unión de Uniones considera que España se debería aproximar cada vez más en su aplicación de la PAC a aquellos países de nuestro entorno que han hecho un mayor esfuerzo por aquilatar el número de beneficiarios de la PAC con autónomos agrarios, modelo al que, en opinión de la organización, debería aproximarse la figura de agricultor activo introducida en la pasada Reforma.

Cada Gobierno decide su PAC

El margen de maniobra que tiene cada Gobierno comunitario es amplio, y la Comisión Europea señala en su informe que si bien los ha acompañado durante el proceso de definición de los mecanismos nacionales para clarificar determinadas cuestiones, son los Estados miembros los únicos responsables de las decisiones adoptadas ya que según el marco regulatorio a la Comisión no le compete aprobar ni rechazarlas.

En base a este proceso, la Comisión constata en su informe que las diferentes aplicaciones decididas en los Estados miembros alcanzan no sólo a la definición de agricultor activo, sino a muchas otras cuestiones que inciden directamente en cómo se distribuyen las ayudas, tales como: la fijación de máximos de ayudas por explotación; el modelo de regionalización; el establecimiento de pagos redistributivos para las primeras hectáreas de cada explotación; los límites mínimos de cobro de ayuda; las entidades incluidas en la “lista negra” a efectos de cobro y los criterios para salir de la misma.

Amplias diferencias en las aplicaciones nacionales

Así, por ejemplo, España es el país que más regiones, finalmente 50, ha establecido a efectos de pago para tratar de minimizar los efectos de convergencia de las ayudas mientras que Alemania ha fijado 16 (una por Lander) y Francia 2 (Córcega y Francia). Estos dos países, sin embargo, no han establecido modulación ni techo de ayudas por explotación, cosa que sí han hecho 23 de los Estados miembros, entre ellos España con una modulación del 5 % para las ayudas superiores a 150.000 euros.
Otros Estados han colocado un tope máximo de ayuda a partir de los 150.000 euros o, como por ejemplo Italia, recortan las ayudas al 50 % a partir de ese límite o no paga ayudas por encima de los 500.000 euros.

Igualmente hay Estados miembros que han ampliado la lista de entidades que quedan automáticamente excluidas de las ayudas, relacionando en la misma entre otras a las propias Administraciones Públicas, facultad que no ha ejercido el Estado Español donde, recordemos, algunas Comunidades Autónomas y otros entes públicos han sido tradicionalmente beneficiarios importantes de la PAC y aún pueden seguir percibiendo ayudas directas.

De la misma manera que países como Francia, Alemania o Portugal, al contrario que España, han puesto en marcha un pago redistributivo de manera que las primeras hectáreas de cada explotación se benefician de un importe de ayuda algo mayor.

Cada PAC nacional define sus beneficiarios

Las diferentes configuraciones que la PAC adopta en cada país conlleva consecuentemente una diferente selección de beneficiarios y ello ha sido así también en el pasado. En el conjunto de la Unión Europea, durante el período inmediatamente previo a la Reforma actual, el número de beneficiarios PAC ha estado en el entorno de los 7,5 millones, de los cuales, aproximadamente, dos tercios son asimilables a la figura de autónomos, que en opinión de Unión de Uniones es a la que debería tender la definición de agricultor activo. De todos aquellos que no lo son, más de 2,5 millones, la mayor parte de ellos se encuentran en Italia, España y Grecia. Estos tres países se encuentran precisamente entre los que cuentan con una subvención media por beneficiario más baja de la UE.

La entrada en vigor de la última Reforma de la PAC en España ha acelerado el ritmo de reducción de perceptores, que de hecho ya venía produciéndose desde el año 2009 con el llamado chequeo médico de la PAC y el progresivo desacoplamiento de las ayudas. No obstante, según las cifras del Fondo Español de Garantía Agraria FEGA podríamos pasar de una media de 885.000 perceptores en la preReforma a los 790.000 en la postReforma, lo que supone una reducción muy controlada, para la magnitud de la Reforma acometida, en la que se pretendía focalizar las ayudas en el agricultor activo.

Abrir la reflexión sobre la futura PAC

Unión de Uniones considera por lo tanto que de cara a la próxima Reforma, en la que ya están trabajando algunos países como Francia cuyo Ministro de Agricultura ha invitado a sus colegas comunitarios a una reunión de análisis del futuro de la PAC la semana próxima, España debería iniciar una seria reflexión acerca de cómo caminar hacia un modelo de PAC que redirija y mejore la distribución de sus apoyos. “Llevamos 30 años de PAC en España haciendo todo lo posible por seguir bailando siempre en la misma baldosa, por mucho que cambien la música. Es tiempo de buscar un camino sensato para abandonar la senda inmovilista que hasta ahora siempre han seguido nuestros Gobiernos” ha expresado José Manuel de las Heras, Coordinador Estatal de la Unión de Uniones, aclarando a continuación que “nuestra organización siempre ha propugnado que la PAC tiene que reforzar financieramente a los agricultores y a las explotaciones más profesionales, porque son la garantía de poder sobrevivir económicamente en el futuro, creando empleo y riqueza en los pueblos y siendo competitivos con nuestros homólogos de otros países”.

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