La Presidencia del Consejo de Agricultura sugiere doblar la Reserva de Crisis y acumularla si no se usa

Estos próximos días 3 al 5 de septiembre se celebrará en Tallín (Estonia) un encuentro informal de los Ministros de Agricultura y Pesca de la UE, con el objetivo específico de abordar como se puede en la próxima PAC proporcionar a los agricultores herramientas más efectivas para la gestión de riegos de producción y de mercado. El documento de debate preparado por la Presidencia propone mayor corresponsabilidad para el sector y reorientar los actuales mecanismos de la PAC como los pagos directos y la reserva de crisis hacia la gestión de estos riesgos.

El Presidente de turno del Consejo, el Ministro de Asuntos Rurales de Estonia, Tarmo Tamm, presentará en la próxima reunión informal de Agricultura y Pesca, de la que será anfitrión, un documento para conducir el debate sobre como deben instrumentarse en la Reforma de la PAC los mecanismos de gestión de riesgos. En su exposición la Presidencia reconoce que “La PAC de hoy no está preparada para las crisis y es incapaz de responder de manera efectiva y adecuadamente a ellas”, pero descarta la vuelta a las medidas tradicionales de intervención pública y de protección interna, apostando por reforzar la orientación de la PAC a los mercados aunque asegurando a los agricultores instrumentos para prepararse frente a las crisis, en cuya gestión deben asumir una mayor responsabilidad.

Según el documento, los pagos directos, si bien un papel de estabilizador de ingresos, por su configuración y su aplicación tanto en campañas de precios buenos como de malas cotizaciones, no son observados como herramientas de gestión de crisis e incluso pueden inducir a los agricultores a asumir mayores riesgos al contar con este colchón de seguridad. Entre las sugerencias que la Presidencia estona incluirá en las discusiones esta la de caminar hacia una mayor convergencia de los pagos porque el mantenimiento de referencias históricas es difícilmente justificable ya.

Por otra parte, considera que la Reserva de Crisis, de 400 millones de euros anuales (a precios de 2011) puesta en marcha en la pasada reforma, y que en la actualidad de no consumirse se reembolsa al sector en la campaña siguiente, es poco eficaz por su escaso volumen. Además las medidas excepcionales previstas en la Organización Común de los Mercados Agrícolas, no previenen las crisis, simplemente alivian parcialmente sus efectos. Por esta razón el Ministro Tamm propondrá a sus colegas que exploren algunas posibilidades como la de duplicar el volumen de la Reserva de Crisis, del 1 % del montante de pagos directos que supone en estos momentos al 2 %, y que las cantidades anuales, en lugar de reembolsarse al sector si no se utilizan en el ejercicio, se vayan acumulando para las siguientes campañas.

Por otro lado, el documento señala la escasa aplicación que están teniendo en los Programa de Desarrollo Rural las medidas de gestión de riesgos (seguros, fondos mutuales, herramienta de estabilización de ingresos) que, según la pasada Reforma, los Estados Miembros o las Regiones podían incluir. Sólo Francia e Italia han destinado cantidades significativas (600 millones de euros y 1.600 millones de euros respectivamente). En el caso de España únicamente Castilla y León habría programado una herramienta de estabilización de ingresos con una inversión pública de 14 millones de euros. La Presidencia del Consejo se pregunta si no sería conveniente que en el siguiente período se hiciera obligatoria la aplicación de estas medidas en los programas de Programas de Desarrollo Rural con las adaptaciones normativas que fueran necesarias.

Otras decisiones que podrían contribuir a mejorar la gestión de riesgo, en opinión de la Presidencia, serían la mayor inversión en I+D para mejorar la adaptación del sector a los riesgos de producción y de mercado, el fomento de la cooperación vertical y horizontal en la cadena alimentaria y la mejora de la información sobre el desarrollo de los precios en los mercados.

En definitiva, parecería desprenderse del documento que:

  1. La PAC no tiene hoy instrumentos adecuados para que los agricultores puedan gestionar unos riesgos que son cada vez mayores (cambio climático, propagación enfermedades, volatilidad de los mercados);
  2. Para gestionarlos una recuperación de los mecanismos tradicionales de intervención y protección interna está descartada;
  3. Los propios agricultores deben adaptarse para prevenir y atenuar los efectos de dichos riesgos y asumir más responsabilidad en su gestión y
  4. Las medidas que puedan ponerse en marcha desde la Unión Europea no implican presupuesto nuevo, sino una reorientación de los fondos actuales, tanto los relativos a la política de mercados como de desarrollo rural.

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