LA UNIÓ de Llauradors pide a los productores de caqui que no se precipiten a la hora de vender su cosecha y confía en un aumento de los precios en las próximas semanas

LA UNIÓ Llauradors desea trasladar un mensaje de tranquilidad a los productores de caqui y les aconseja que no se precipiten a la hora de vender su cosecha porque “detecta presiones para comprar la fruta casi regalada y hacer negocio a costa del esfuerzo del agricultor”.
LA UNIÓ alerta de una posible campaña orquestada basada en el negativismo para meter miedo al productor con objeto de hacer descender la cotización del caqui. “No hay día en que no haya opiniones interesadas relacionadas con los bajos precios y que destacan la parte más negativa del cultivo, no se oye otra cosa en los bares”, señala Eduard Esparza, responsable del caqui de LA UNIÓ. En este sentido se ha llegado a dar como habitual el arranque de plantaciones, “cuando sólo ha sido una única parcela en toda la Ribera doblada con caquis y cítricos y cuyo propietario ha decidido quedarse únicamente con los últimos, pero no es la tónica ni mucho menos en la comarca”.
LA UNIÓ indica que es cierto que en estos momentos la rentabilidad del cultivo no es la misma que hace unos años, cuando la producción era mucho menor, pero considera que tiene un futuro prometedor por delante si no se empeñan algunos en lo contrario. “A la amenaza de una mayor producción -aunque todo parece indicar en una estabilización-, los conflictos internacionales políticos que limitan las exportaciones hacia mercados de gran potencial como el ruso, debemos sumar ahora enemigos internos”, asegura Esparza quien “considera que tratan de destruir la rentabilidad del caqui y que al final pase como con los cítricos, donde tuvimos que regalar nuestra producción para que otros hiciesen negocios perfectos sin riesgo alguno”.
En la primera parte de la campaña los resultados no han sido tan negativos como se auguraba. Si bien los precios no fueron tan buenos como en la pasada campaña, con una media de 0,30 euros/kg, las cifras de exportación han sido importantes. Tradicionalmente además la última semana de octubre y primeras de noviembre, que es cuando mayor acumulación de producción existe, el precio que percibe el productor suele situarse más bajo. Posteriormente, conforme avanza la campaña y se acerca la Navidad, los precios se recuperan y suelen corregirse en muchas ocasiones las liquidaciones finales. “Todo parece indicar que la última parte de la campaña, si no nos la cargamos nosotros, será mucho mejor y los precios se recuperarán de no suceder nada extraño o algún problema climatológico”, opina Esparza.
LA UNIÓ cree también que el futuro del cultivo del caqui pasa por la concentración de la oferta y no por disgregarla como pretenden algunos, de tal manera que sea el sector productor quien tenga el control. Así mismo también hay que seguir dando prestigio a la marca PERSIMON para que el consumidor lo relacione con calidad de producto y sobre todo reforzar la figura de la DO Kaki de la Ribera del Xúquer y no perder tiempo y esfuerzos en aventuras que en los últimos tiempos han demostrado el más absoluto fracaso.
El responsable del caqui de LA UNIÓ considera que es importante asociarse para defender mejor el producto comercialmente y también si es posible inscribir la producción en una marca de calidad como la DO que ofrece un posicionamiento en el mercado.

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