Unió de Pagesos apunta una mala cosecha de cebada y guisante y una cosecha normal de trigo y colza, rebajando las expectativas de la primavera

El balance que Unió de Pagesos hace de la actual campaña de la cosecha de cereal y cultivos herbáceos de invierno en Cataluña es de una cosecha inferior a la prevista en la primavera, cuando la pluviometría auguraba una buena campaña, como hizo público la organización con el comunicado del 14 de mayo. Con los datos reales en la mano, sin embargo, la organización apunta que el comportamiento ha sido asimétrico a lo largo del territorio pero con un denominador común: una mala cosecha generalizada en cebada y guisante y una cosecha que se aproxima a la de un año normal en trigo y colza, excepto en las comarcas de Girona donde todos estos cultivos han sufrido un descenso importante de cosecha.

El motivo principal que explica la rebaja de las expectativas de cosecha es el exceso de lluvia en primavera, un factor por el que el cultivo mediterráneo del cereal no está adaptado, que ocasionó graves problemas de acostado a la cosecha, una peor maduración del grano y, incluso, la elevada humedad hizo que el grano germinara. Aparte, no se puede obviar la pérdida de la producción debido a los incrementos de los daños de jabalí, de corzos y de conejos jóvenes, ya que la caza se prohibió durante el confinamiento y no se pudieron matar, y, en consecuencia, se ido comiendo los cultivos, causando más estragos de los ya habituales. También afectaron en la cosecha, las fuertes granizadas sufridas entre junio y julio, con una afectación local muy desigual.

Ante este escenario, Unió de Pagesos pide al Departamento de Agricultura que haga un seguimiento preciso de las pérdidas, para adecuar la fiscalidad de los agricultores cerealistas que tributan por el sistema de módulos en el IRPF. Asimismo, la organización pide el adelanto de las ayudas directas de la PAC y que se habiliten líneas de préstamos bonificadas para aquellos productores cerealistas que lo necesiten, ya que la poca producción ligada a la caída del precio del cereal respecto de la año pasado sumado al hecho de tener que cambiar el destino del grano, puede poner en riesgo la viabilidad económica de las explotaciones más afectadas. Unió de Pagesos advierte que, a pesar de la pérdida real de rendimiento, el desajuste entre rendimiento real y rendimiento asegurable existente provoca unas indemnizaciones tan bajas que, a menudo, sale más a cuenta no reclamar el daño a Agroseguro para evitar incrementos en el precio de la póliza de seguros.

En cuanto a territorios: en las comarcas más cerealísticas de Girona, Alt Empordà y Baix Empordà, la Selva, el Gironès y el Pla de l'Estany, la cosecha de cebada y trigo ha caído a mínimos históricos con pérdidas de producción del 70%, respecto de la media, como avanzó Unió de Pagesos en un comunicado del 7 de julio. Al final, se han cumplido los peores pronósticos y muchos campos se han dejado sin recolectar, incluso, con los discos pasados. Otra problemática ha sido el bajo peso específico y el nivel de proteína en trigos, que no se podrán destinar al consumo humano y deberán comercializarse para pienso, con la pérdida de valor económico que ello supone. Además, la producción de colza y nabo también se reducirá entre un 30% y un 40% respecto de la media de la zona. Ahora habrá que ver cómo evolucionan los cultivos de verano: el maíz, el girasol y el sorgo. En este sentido, se espera un incremento de la superficie sembrada de girasol y sorgo, debido a que las lluvias de invierno y primavera no permitieron la siembra de cereal de invierno cuando tocaba.

En las comarcas de Lleida, la producción ha sido muy irregular y con problemas de enfermedades fúngicas tanto en trigo como en cebada. En la cuenca de Tremp, en las zonas áridas, el cereal está obteniendo unos rendimientos adecuados, quedándose más justos en las zonas más húmedas. La mayoría de cebadas alcanzan los niveles de proteína mínimo, y las codos también están teniendo unos rendimientos de acuerdo con la media de la zona. En la Segarra, el Segrià, en las Garrigues, en el Urgell y la Noguera parece que la producción de cereal será cercana a la de un año normal, pero muy inferior a las perspectivas iniciales. Las lluvias han dificultado la recolección del grano, problemas de espiga derecha y de acostado, ha habido una disminución del peso específico, mayor incidencia de enfermedades y un gran número de municipios afectados por daños por pedrisco que han causado fuertes reducciones de cosecha. La producción de guisante será la de un año normal, a pesar de los problemas con la hierba y el exceso de agua. El único cultivo herbáceo de invierno que ha hecho una buena producción ha sido la colza. El Pla de Urgell, las lluvias continuadas y la temperatura moderada han provocado un incremento de enfermedades fúngicas que los tratamientos fitosanitarios no han podido controlar, provocando unas pérdidas económicas, fruto de la pérdida de producción y el sobrecoste del control fitosanitario, que pueden sobrepasar el 30% de lo que sería habitual.

En cuanto a Cataluña central la recolección también está siendo muy irregular pero siguiendo el patrón general de peor producción de cebada que de trigo y, además, con problemas de peso específico. En colza, la producción es buena y, en guisante, es normal, a pesar de los mayores problemas con la hierba.

En el área metropolitana de Barcelona también se ha observado un mejor rendimiento en trigos que en cebadas: en trigo, la cosecha se aproximará a la media, pero, en cebada se quedará por debajo. Además, las lluvias de junio han provocado que fuera necesario realizar tratamientos herbicidas para poder segar en condiciones y tener que pasar el grano por el secador, incrementando así los costes de producción.

Por último, en la zona cerealista de Tarragona y el Ebro, se espera llegar a unos rendimientos cercanos a la cosecha media de la zona en cereal y colza aunque la mayor incidencia de enfermedades fúngicas, cierta incidencia del tendido del cultivo en algunas parcelas y un menor peso específico del grano. Por el contrario, la cosecha de guisante ha quedado muy mermada por daños por enfermedades fúngicas.

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