Unión de Uniones alerta de fuertes pérdidas por la sequía en la cornisa cantábrica, con el maíz forrajero como principal afectado

La falta de pastos obliga a tirar de las reservas de invierno y engrosa unos costes de producción ya tensionados

10 09 2026

Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, tras recabar información de sus organizaciones territoriales, alerta de que la prolongada falta de agua y las altas temperaturas han dejado una situación especialmente complicada en la cornisa cantábrica. Los daños no son homogéneos, pero en numerosas zonas superan ya el 20% y en determinados cultivos forrajeros se disparan muy por encima de ese nivel.

Según los datos de AEMET que Unión de Uniones ha podido consultar el problema de sequía se ha cebado con el norte peninsular en el momento más delicado de la campaña. En junio, las cuencas del Norte y Noroeste recibieron apenas el 54 % de la lluvia habitual y en julio el porcentaje volvió a caer, hasta el 46 %. A la falta de agua se sumó un calor excepcional: en julio las temperaturas se situaron alrededor de 4 ºC por encima de lo normal en Galicia y País Vasco y unos 3 ºC en Asturias y Cantabria, después de un junio que ya había dejado récords de 42,7 ºC en Bilbao, 38,8 ºC en Oviedo o 38,6 ºC en Santander. “Ya no es tanto cuánto haya llovido a lo largo del año; lo malo ha sido cuando ha dejado de hacerlo y con qué temperaturas” -señalan desde la organización- “Al final, con una lluvia aunque sea tardía se puede reverdecer un prado, pero las siega o las mazorcas ya están perdidas”.

En Galicia, la información recabada por Unión de Uniones, sitúa la hierba destinada a ensilado y henificación entre las producciones más castigadas, con reducciones que rondan el 40% en las zonas más afectadas. En determinados puntos, el segundo corte se ha quedado aproximadamente en la mitad y no ha habido tercer corte. El problema se traslada al maíz: hay parcelas ensiladas antes de tiempo, con la mazorca sin formar o madurar, y otras prácticamente secas. Desde AGROMURALLA se apunta a mermas próximas al 50% en las áreas más castigadas.

En cuanto a Cantabria las fuentes oficiales estiman una pérdida potencial media de producción forrajera del 25,53%, desde el 18,62% de Liébana hasta el 32,07% de Pas-Iguña. El Gobierno cántabro ha anunciado 3 millones de euros de ayudas extraordinarias al sector. Unión de Uniones valora la medida, pero reclama una respuesta coordinada en toda la cornisa y también por parte del Gobierno central.

En Asturias la situación cambia mucho de una zona a otra, aunque el maíz forrajero vuelve a ser el denominador común. En la zona central pueden observarse pérdidas de entre el 60% y el 80% de la producción habitual en las parcelas más dañadas. La escasez de pasto obliga además a acortar la estancia de los animales fuera y a adelantar el consumo de reservas. Unión de Uniones, a través de su organización USAGA, tiene prevista una reunión con la Consejería del Principado el 14 de septiembre, en el marco del Pacto Rural, para abordar esta situación.

En Euskadi la dimensión del problema se mide también en toneladas. La encuesta del Gobierno Vasco y Lursail, con 435 explotaciones participantes, ha cuantificado necesidades extraordinarias solicitadas de 9.000 toneladas de paja, 8.000 de maíz forrajero, 10.000 de alfalfa y 2.000 de concentrados. En Karrantza fue necesario reforzar en agosto el suministro con hasta 250.000 litros diarios de agua mediante cisternas. Y la afección no se limita a la ganadería: en Álava la recogida de patata se ha adelantado casi un mes y se manejan mermas de hasta el 40% por el calor.

“Para la ganadería de las regiones esto es un desastre” señalan desde Unión de Uniones “porque cada kilo de forraje que no sale de la explotación propia acaba siendo una factura de forraje que hay que comprar”. La organización también apunta al estrés térmico sufrido por el ganado con las temperaturas elevadas que acaban en mermas de rendimiento.

“Aunque lloviese ahora, para las pérdidas sufridas ya no hay remedio”

Unión de Uniones reclama al Ministerio de Agricultura y a las comunidades autónomas una valoración rápida y coordinada de los daños y ayudas directas para las explotaciones profesionales que acrediten pérdidas de forraje o sobrecostes extraordinarios de alimentación. Deben llegar antes del invierno e incluir, cuando proceda, el transporte del alimento desde otras zonas. Los 3 millones anunciados en Cantabria son un primer paso, pero la sequía no termina en una frontera autonómica.

La organización pide asimismo que se aplique con agilidad la fuerza mayor o circunstancia excepcional en los compromisos de la PAC y las medidas agroambientales que la sequía haga materialmente imposibles. AIGAS-La Unión ya ha solicitado en Cantabria que se tenga en cuenta para el compromiso de permanencia durante 45 días en pastos comunales. El mismo criterio debe extenderse, con reglas claras y sin penalizaciones, a otras obligaciones de pastoreo, siega o manejo afectadas.

Unión de Uniones reclama, además, revisar cómo están respondiendo los seguros agrarios. El sistema cuenta con una línea específica de compensación por pérdida de pastos y con el seguro de cultivos forrajeros, que incluye el maíz en Galicia y buena parte de la cornisa cantábrica. ENESA, Agroseguro y el Ministerio deben comprobar si índices, rendimientos de referencia, franquicias y periodos de garantía están reflejando las pérdidas reales de 2026 y corregir lo necesario para los próximos planes. “Un seguro que existe en el catálogo, pero no acompaña el daño real, no cumple su función”, concluyen desde la organización.