Últimamente estamos viendo con demasiada frecuencia como la administración, la estatal, la regional y a veces hasta la municipal;   ante graves problemas para el sector agrario sólo saben encogerse de hombros y a decir básicamente: “esto no es de mi competencia”.

Lo estamos viendo con la sequía,  que ha afectado gravemente a algunas  Comunidades Autónomas, donde alguna organización agraria como La Unió, ha calificado las ayudas del ministerio como ridículas.  Creen  que facilitar un aval bancario (si se es solvente) para que los agricultores se endeuden o pagar dos o tres meses antes  unas ayudas europeas  de lo que correspondería, no son ayudas para tirar cohetes, por muy valenciano que se sea.

 La problemática del vino consiste entre otras cosas, en que se ha hecho patente el  peso de los excedentes en España. Ocurre  a pesar de un aumento de las exportaciones, pero también de las  importaciones hacia oscuros destinos supuestamente del mercado interior. La administración básicamente les ha dicho a los productores y a sus cooperativas algo parecido a: organicen ustedes la producción mejor para el futuro.

Estas actitudes no son una gran novedad, ya las hemos visto en el pasado con otros gobiernos, sin embargo, eran fuertemente criticadas por los representantes del partido que ahora tiene el poder en España.

No ignoro lo que es el modelo de economía liberal y de libre mercado supone. Aunque  no se parece en nada a este en el que estamos ahora en Europa,  donde se privatizan las ganancias  de las grandes empresas y bancos y se socializan las perdidas lo que acaba siendo un verdadero atraco a las arcas públicas.

Existen  en la normativa Estatal y en la Comunitaria recursos y mecanismos ( que deberían e reforzarse por cierto) para atender a las crisis puntuales de mercado y a catástrofes climatológicas.

Pero  hay mucha gente en el sector agrario, que ya no se enfada tanto porque no la ayuden,  sino que empieza a cuestionarse, como el PP hacia en la oposición,  la necesidad de la existencia de tantas y tantas instituciones, altos cargos y estructuras, caras de mantener, cuya utilidad es cada día más dudosa. Así como las cuantiosas ayudas que se conceden a los grandes grupos industriales y empresariales y bancarios.

En esta situación de grave crisis económica, nos dicen que tiene que ser de austeridad, y uno se pregunta. Para administrar bien el dinero que viene de Bruselas para aplicar la PAC ¿ hacen falta tantos  Consejeros,  Directores Generales,  Asesores, coches oficiales?

Si no hay dinero para nada ¿porque se siguen manteniendo televisiones públicas regionales costosísimas para el erario público? ¿Será por el autobombo y autoalabanza permanente de los  gobiernos regionales donde se encuentran? Las Diputaciones Provinciales ¿no se iban a suprimir?.

Pero ahí no queda la cosa hay algo peor,  es la prepotencia y  arrogancia, ( que raya en la chulería) de más de un alto cargo,  que en lugar de saberse servidores públicos se dedican o regañar al ciudadano y a sus representantes,  o a considerarse tan importantes que reunirse con ellos, sea bastante más difícil que conseguir una audiencia papal.

Es la clase política la que tiene que cambiar ¿o los que la soportamos debemos tomárnoslo más en serio y cambiarla?.

Buena semana a todos 

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