EL PICOTAZO: REJUVENECER EL CAMPO ¡AHORA O NUNCA¡

Que nuestro medio rural se muere, no es ninguna novedad, todos sabemos cómo se han ido abandonando la mayoría de nuestros núcleos rurales, lo cierto, es que la mayor parte de los agricultores y ganaderos o son muy viejos o están muy cerca de serlo.

Baste a modo de ejemplo, citar que más de 30% de  los perceptores de las ayudas de Bruselas por la PAC, son jubilados y reciben más de un 30% del total de los fondos comunitarios;  las empresas obtienen  otro 30%  de esos fondos y así,  queda bastante claro cuánto dinero “real” dedican los fondos públicos comunitarios y nacionales, a las personas físicas, activas en el medio rural, es decir a los agricultores y ganaderos profesionales.

Si de ahí  extrajésemos las cantidades destinadas a incorporar jóvenes para este sector y a facilitar el rejuvenecimiento generacional, veríamos que  las cantidades en comparación con el resto,  son simplemente ridículas.

Una agricultura sin personas en Europa, es posible, pero  sería  una barbaridad agronómica, medioambiental, alimentaria y traería además, graves repercusiones sociales en el modelo europeo y español, que es un modelo basado en la agricultura familiar y que durante muchos años ha dado “estructura” nuestro medio rural.

Un modelo de grandísimos latifundios mecanizados, nos traería abandonos masivos hacia unas ciudades sin empleo, desde un mermado medio rural,  que pasaría a estar muerto, deshabitado y convertido en función de sus producciones, en un mero sector especulativo más,  y una  importante pérdida de nuestra riqueza, cultural, culinaria y que proporciona la gran  calidad y diversidad de nuestros alimentos.

Hasta ahora las autoridades comunitarias, conocedoras del problema, se han limitado a proponer a los estados miembros,  planes de ayuda a la incorporación de jóvenes que de manera mas o menos discrecional (y con unos pequeños presupuestos) han ayudado a realizar  decenas o centenares de incorporaciones de jóvenes, según zonas, pero mientras tanto,  las jubilaciones y abandonos del mismo sector se producían por miles.

Un ejemplo ilustrador lo ha dado esta semana la UCCL de Castilla y León que citaba el dato, en esa región, de más de 7.000 bajas en los cotizantes a la seguridad social en la rama agraria, en menos de 6 años.

Con esta nueva Reforma de la PAC Bruselas quiere garantizar que una parte mayor del presupuesto y de forma “obligatoria” para los estados miembros,  se den apoyos reales y consistentes que garanticen una incorporación mayor de agricultores y ganaderos jóvenes al sector productivo dentro de la Unión Europea.

Es la oportunidad para que, un país como el nuestro, con el 50% de los jóvenes en paro, se ponga manos a la obra y facilite a unos jóvenes -que están  bastante mejor preparados que cualquiera de las anteriores generaciones- el verdadero acceso a esta profesión. Una profesión que todavía hoy, es  generadora de empleo con más de un millón de trabajadores,  y de  riqueza, como lo demuestran los datos del Producto Interior Bruto (PIB),  las exportaciones y la balanza comercial de nuestro país.

Es hora de ayudar a los jóvenes que quieran entrar, y me consta que los hay,  en este sector con la formación puntual o adicional que puedan necesitar, con los recursos públicos que los hay en los presupuestos de la PAC y con aquellos recursos privados que puedan proveerse;  porque ya es hora de que la banca de este país, haga algo mas que especular  y apueste por sus ciudadanos y pequeñas y medianas empresas.

Para todo esto hay que ponerse manos a la obra desde el Ministerio de Trabajo,  de Agricultura, los  consejeros de las CCAA, los alcaldes y  desde luego ¿Cómo no? desde el  propio sector.

 Hace falta que muchos agricultores mayores, faciliten el acceso real a sus  explotaciones agrarias y para eso tiene que haber generosidad por su parte;   pero a la vez el gobierno tiene que replantarse el error de retrasar la edad de jubilación  en algunos sectores como el agrario, plantea muchos más problemas que soluciones aporta.

 Porque si la administración echase bien las cuentas, comprobaría que una explotación joven, activa e inversora,  genera más recursos para sí misma y para el estado, que una explotación cuyo fundamental objetivo es proporcionar  algunos recursos económicos a sus titulares, para complementar unas pensiones del campo, concedidas de forma tardía y económicamente ridículas.

Recientemente, he estado ojeando documentos históricos de nuestro sector y me parece mentira que las propuestas  que hacía Lamo de Espinosa,  (seguramente el mejor ministro de agricultura de la UCD) respecto del estatuto de la Explotación Familiar Agraria y de los Jóvenes agricultores; sigan siendo necesarias treinta y tantos años después y sigan sin aplicarse.

Aquí, en este asunto, el  sector sólo tiene  dos opciones, rejuvenecerse o morir.

Buena semana a todos

 

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Comentario por Pedro Díaz Vázquez el noviembre 18, 2013 a las 12:29am

De cada diez que se jubilan solo se incorporan dos o tres.

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